Elegir el nombre de una marca es una de las decisiones más difíciles de revertir. Un buen proceso de naming reduce el riesgo de tener que cambiar de nombre más adelante.

Fácil de decir, fácil de recordar

Un nombre difícil de pronunciar o de escribir es un obstáculo para el boca a boca y para que los clientes lo encuentren en buscadores. La simplicidad, en general, gana por sobre la originalidad forzada.

Pensar en el negocio dentro de cinco años

Un nombre demasiado literal puede quedar corto si el negocio crece o cambia de rubro. Conviene elegir algo que tenga margen para crecer, sin encerrar a la marca en un producto o servicio único.

Verificar disponibilidad antes de enamorarse del nombre

Dominio web, redes sociales y registro de marca disponibles son requisitos prácticos que conviene chequear antes de avanzar con cualquier nombre, por más que parezca el indicado.